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Sabado 22 de Septiembre de 2018
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Economia
Cristina busca el estratégico apoyo alemán para destrabar negociación con el Club de París
El Gobierno tiene la mirada puesta sobre el pago de la deuda al Club de París, única forma de destrabar una suma multimillonaria de inversiones que hoy no pueden ingresar al país. Pero la negociación está trabajada porque los países miembros exigen que el FMI pueda revisar las cuentas fiscales argentinas, cuestión a la que el Gobierno se ha negado. Por eso el Ejecutivo decidió encarar las tratativas individualmente con cada país, y ahora va por Alemania, que tiene un carácter estratégico ya que es el mayor acreedor del grupo, con el 30% de la deuda, junto a Japón (25%).

Noticia
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se reunirá con la canciller alemana Angela Merkel para reactivar las negociaciones por la deuda en default por 6.700 millones de dólares que mantiene la Argentina con el Club de París desde 2002. El encuentro –que fue confirmado por fuentes oficiales y se concretará el próximo 6 de octubre en Berlín– es clave para dejar definitivamente atrás el capítulo de la cesación de pagos. Y abrirá una puerta para que la Argentina pueda regresar a los mercados internacionales, con la emisión de un bono en el exterior.

El Gobierno se ha negado al pedido de los países que integran el Club para que la cancelación de la deuda sea supervisada por el FMI, y ha iniciado como contrapartida una embestida individual sobre cada nación para que desistan de la idea.

Regularizar la deuda con el Club de París también implicaría destrabar una suma multimillonaria de inversiones que hoy no pueden venir al país. Los principales bancos públicos y agencias de inversión de los países que integran el Club están impedidos de prestarle a la Argentina hasta tanto no pague lo adeudado. Por ejemplo, las últimas dos centrales termoeléctricas del país se construyeron en el pasado con fondos aportados por algunas de estas agencias, como el Eximbank de Alemania y el Japan Bank for International Cooperation (JBIC).

En este contexto, Alemania es estratégica, porque representa el mayor acreedor del grupo, con el 30% de la deuda, junto a Japón (25%). Y con menos del 10% de los fondos adeudados figuran Holanda, Estados Unidos, Italia y España.

“Hay conversaciones sobre la deuda con el Club de París, aunque no hay aún nada cerrado. Y la agenda va a incluir todas las cuestiones”, confirmó anoche el nuevo embajador argentino en territorio alemán, Victorio Taccetti, antes de abordar su vuelo hacia Frankfurt.

Precisamente esa ciudad alemana será el primer destino de la presidenta, cuando el próximo 5 de octubre participe de la inauguración de la Feria del Libro de Frankfurt 2010, de la que la Argentina es invitada de honor.

El acto incluirá una gala en la Opera, que contará con actuación del laureado director musical argentino Daniel Barenboim y también del bandoneonista Rodolfo Mederos. Y un encuentro con una veintena de reconocidos escritores argentinos que expondrán en la Feria.

Al día siguiente, Cristina viajará a Berlín, donde se verá con Merkel, y luego mantendrá una reunión con el presidente alemán Christian Wulff, el más joven de la historia germana.

Cristina Kirchner conoce bien a la canciller alemana. En 2007 Merkel la recibió en Berlín siendo candidata a presidente, un gesto que fue apreciado en la Casa Rosada.

Para el embajador Taccetti también será un viaje de presentaciones, ya que hoy llegará a suelo alemán en reemplazo del economista y ex secretario de Finanzas de la Nación Guillermo Nielsen, quien hasta ahora había sido el representante argentino en Berlín. El viaje de Cristina finalizará en Hannover, capital de la Baja Sajonia. La presidenta será la oradora de honor de una cumbre anual de empresarios y políticos alemanes y latinoamericanos.

En los últimos días los principales empresarios nacionales han recibido la invitación para integrar la comitiva presidencial que viajará a Alemania. Cristina cuenta con la colaboración de la mayor compañía alemana en la Argentina, ya que Viktor Klima, presidente de Volkswagen Argentina, tiene buena sintonía con la mandataria. De hecho, la automotriz pondría a disposición los vehículos para el traslado de la comitiva en Alemania.

Las respuestas de los empresarios se esperan con ansiedad en la Cancillería, luego de los recientes cortocircuitos entre el Gobierno y los hombres de negocios locales, que hicieron impacto especialmente en la relación entre los Kirchner y la Unión Industrial Argentina (UIA). Aunque el viernes pasado, con la confirmación de la presencia de la presidenta en la próxima reunión anual de la UIA, intentan poner en marcha una suerte de operativo reconciliación.

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