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Martes 22 de Mayo de 2018
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Turismo
La actividad industrial registró la mayor caída desde enero de 2009
El Indec comunicó que el EMI disminuyó 4,2% en comparación con un año atrás. Aumentó 0,9% respecto de marzo. Acumula un receso de 3,5% en los primeros cuatro meses. Empresarios estimaron un mayo con sendas bajas del empleo y de las horas trabajadas.

Noticia
Después de seis meses de retracción intermensual de la actividad fabril del conjunto de las manufacturas en abril se anotó la segunda suba en valores corregidos por estacionalidad y feriados. Sin embargo, en el cotejo con un año antes, acumuló un trimestre con variaciones negativas.   Y las expectativas para mayo indican que se sostendrá la contracción del mercado interno y consecuentemente de la producción para no acumular stocks, al punto que el saldo de respuestas a los técnicos del Indec sobre las previsiones del nivel de empleo y de horas trabajadas fue negativo en 2,9% y 11,6% de los casos, respectivamente.   El fenómeno no sólo se localiza en la rama automotriz y metalmecánica, que fue de 20 y 17,1%, respectivamente, sino también en la elaboración de químicos básicos 11,4%; 9,4% elaboración de azúcar y 9,5% de yerba mate; 8,1% neumáticos; 6,5% manufacturas de plásticos y en menor medida 6,3% de productos lácteos; 3,5% en materiales plásticos; 2,2% en papel y cartón, entre otros   De ahí que difícilmente se pueda evitar registrar un segundo trimestre consecutivo con contracción de la actividad fabril y avalar la definición técnico de recesión, al menos en la industria.   Según la serie del Indec hay que remontarse a enero de 2009 para encontrar una variación interanual negativa de la producción fabril agregada superior a 4,2%. Entonces, el receso fue de cinco por ciento.   Una vez más el estimador del Indec resultó más atenuado que la contracción que estimó la consultora Orlando Ferreres para el mes, que arrojó una merma de 6%, aunque coincidió con el resultado negativo del cuatrimestre.   Una de las consecuencias del receso de la actividad productiva en abril fue el incremento de los cargos fijos por unidad de producto, los cuales no siempre se pueden compensar con suba de precios, porque agravaría la retracción de la demanda, tanto interna, como más aún interna.   El Indec estimó que el promedio de uso de la capacidad instalada de las manufacturas fue de 73 por ciento, casi tres puntos porcentuales menos que un año atrás.   Como agregado sectorial, los mayores índices de ociosidad de los establecimientos se detectaron en la rama terminal automotriz con 40,3% y la metalmecánica 46,3%, seguidos por 29,8% de productos de caucho y plástico y 27,4% en la industria de alimentos. En menor medida se ubicaron los productores de textiles y de papel y cartón.   Frente a ese escenario, la Presidente pidió a los empresarios que bajen los precios para que se reactive el consumo, pero este se contrajo por la inflación que se manifiesta en el alza de los servicios escenciales, escolares, medicina prepaga, combustibles, costo del dinero, entre otros, derivados de la dinámica que provoca un gasto público que se financia en modo creciente con emisión, porque la presión tributaria ya alcanzó un punto de saturación.   De ahí que ante ese escenario, el paso previo a la deflación parece ser el recorte de los planes de producción, como lo revela la fuerte disminución de las horas trabajadas y, consecuentemente de la masa salarial, en industrias metalmecánica, automotriz y sus partes, frigorífica, y también en manufacturas de plástico y caucho, neumáticos, químicos básicos y de materiales para la construcción, entre otros.  

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