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Sabado 16 de Diciembre de 2017
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Politica
El misterio de las tumbas de Malvinas comenzó a develarse
Tras el proceso de identificación de los caídos y enterrados como NN en el cementerio de Darwin, la secretaría de Derechos Humanos notificó a las primeras siete familias

Noticia
Eduardo Gómez tenía 19 años y trabajaba de cosechero en su Chaco natal cuando en abril de 1982 lo convocaron para ir a combatir a Malvinas. Al recibir la notificación estaba a punto de terminar el servicio militar en el regimiento de Monte Caseros, Corrientes, y apenas si tuvo tiempo de escribirle una carta a un tío para avisarle que lo mandaban a la guerra. En su carta le pedía que cuidara de su madre, de su abuela y hermano menor, prometiéndole que cuando volviera él le iba a pagar. Pero nunca volvió de las Islas y tampoco se supo más nada de él. Hasta ayer.
El conscripto Eduardo Gómez, enterrado como NN en el cementerio de Darwin junto a otros 122 soldados sin nombre, fue el primero cuya identificación le fue notificada ayer a sus familiares en el marco de un acuerdo que llevó adelante la Cruz Roja Internacional. Su hermana Norma, quien recibió la noticia por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, reconoció sentirse “feliz y y triste a la vez” aunque con la esperanza de tener finalmente “un poco de paz”.
“Realmente fue algo muy emotivo para nosotros. Estoy feliz y triste a la vez; feliz porque al fin pude saber dónde está mi hermano; triste porque mi mamá se murió el 5 de marzo pasado esperando tener noticias de él. Fue lo primero en que pensé”, cuenta Norma Gómez, miembro de una asociación de familiares de Chacho que, junto al CECIM La Plata, venía reclamando desde hace años el proceso de identificación.
“Quedan en Malvinas 19 soldados que no se pudieron identificar aún”
Al conocer la noticia -en el Archivo Nacional de la Memoria que funciona en la ex ESMA- Norma reconoció que siempre había presentido que su hermano estaba ahí. “Estuve cuatro veces en el cementerio y cuando me mostraron el lugar donde estaba su tumba me di cuenta enseguida de que era el mismo donde una vez me caí”, relató la mujer.
Junto con Norma, otras seis familias fueron notificadas ayer de las identificación de sus seres queridos enterrados en Malvinas. Se trata de los soldados Angel Benítez, Claudio Scaglione, Daniel Ugalde, Enrique Ronconi, Macedonio Rodríguez y Sergio Giussepetti, cuyas tumbas figuraban sin nombre hasta ayer.
La identificación de Eduardo Gómez fue la primera de las siete que se notificaron ayer sobre un total de 88 confirmadas por la secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Dado que en el cementerio de Darwin fueron exhumados 122 cuerpos sin nombre, dos de ellos desde una misma tumba, “quedan 19 soldados caídos que no se han podido identificar aún”, explica Ernesto Alonso, secretario de Relaciones Institucionales del Centro de Ex Combatientes de La Plata (CECIM).
Como se sabe, el proceso de identificación fue coordinado por el Comité Internacional de la Cruz Roja merced a un consenso entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido, cuyas conclusiones les fueron entregadas a ambos países el viernes pasado en Ginebra, Suiza.
Entre el 20 de junio y el 7 de agosto de este año, un equipo de catorce especialistas forenses -provenientes de Argentina, Australia, Chile, España, México y Reino Unido- procedió a exhumar, analizar, obtener muestras para documentar cada uno de los restos mortales sin identificar enterrados en tumbas marcadas con la leyenda “Soldado argentino sólo conocido por Dios”.
Luego de un cuidadoso análisis realizado en una morgue equipada con alta tecnología, instalada provisoriamente en Darwin, cada uno de los cuerpos exhumados fue colocado en un nuevo féretro y sepultado en su tumba original el día de su exhumación.
La identificación de los 88 cuerpos se logró sobre la base de analizar 122 cuerpos que fueron exhumados en Darwin -de las 230 tumbas que hay en total- y su cotejo con la muestra de ADN que aportaron unas 107 familias que dieron su consentimiento.
El análisis genético de las muestras y el cotejo con las muestras de referencia de los familiares se realizaron en el laboratorio forense del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), ubicado en Córdoba, y en paralelo otros dos laboratorios en Reino Unido y España se encargaron del control y el aseguramiento de la calidad del análisis de ADN.
 

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