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Lunes 17 de Diciembre de 2018
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Politica
“La política latinoamericana está enferma”, dijo el Papa en Perú
El papa Francisco cerró su visita a Perú y el viaje sirvió, entre otros temas, para que Jorge Bergoglio proyectara desde ese país dos preocupaciones latinoamericanas: la corrupción y los femicidios.

Noticia
El papa Francisco cerró su visita a Perú y el viaje sirvió, entre otros temas, para que Jorge Bergoglio proyectara desde ese país dos preocupaciones latinoamericanas: la corrupción y los femicidios.   Así, el pontífice aseguró ayer que la política regional “está enferma por la corrupción” y hasta arriesgó que “el escándalo Odebrecht es sólo una parte chiquita” del problema, durante un intercambio de preguntas y respuestas con obispos peruanos.   En esa parte del diálogo -que según algunas versiones, fue televisada por error-, el Papa dedicó además una frase con mucho impacto: “En la región se da que gana la oposición y acusa de corrupto al anterior; luego gana el otro y también lo acusa... y los dos tienen algo de razón”.   El viernes y frente a las autoridades políticas de un país en el que los últimos cuatro presidentes, incluido el actual, están bajo la sombra del escándalo Odebrecht, Francisco afirmó que “la corrupción es un flagelo social en los países latinoamericanos” y pidió evitarla con “el compromiso de todos”.   El mismo día en Puerto Maldonado y el sábado en Trujillo, el Papa sorprendió al enfatizar el rechazo a la violencia contra las mujeres y convocar a “luchar” contra los femicidios.   “Mirando a las madres y a las abuelas, quiero invitarlos a luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de femicidio”, planteó el pontífice durante la celebración dedicada a la Virgen que encabezó el sábado en la ciudad de la costa del Pacífico peruano.   “Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento pidiendo que se promueva una legislación y una cultura de repudio a toda forma de violencia”, dijo Jorge Bergoglio durante la celebración mariana en la que fieles de toda la región norte le llevaron más de 40 imágenes de la Virgen.   La etapa peruana de la visita, en la que desde el primer minuto la movilización popular fue notoriamente mayor a la chilena, se inició con un encuentro entre el pontífice y los pueblos originarios de la Amazonía en la selvática Puerto Maldonado.   “Los pueblos de la Amazonía nunca estuvieron tan amenazados como ahora”, dijo a 4.000 representantes de 22 pueblos en una ceremonia colorida en la que condenó las actividades extractivas intensivas en el pulmón continental.   En la tarde, el papa Francisco ofició una misa al aire libre ante más de un millón de personas en Lima, donde lamentó la existencia de personas que viven “sin condiciones necesarias en las márgenes de nuestras ciudades”.   UNO DE SUS VIAJES MÁS DIFÍCILES   Con esta actividad, la última de su visita de seis días a Sudamérica, concluyó uno de los viajes más difíciles de su pontificado, en el que debió poner el cuerpo a las críticas a la Iglesia chilena por casos de abusos y en el que desde Perú aprovechó luego para mandar mensajes a toda la región en defensa de los pueblos originarios y de fuerte condena a los femicidios y la corrupción.   “Cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si es el papa Francisco, vicario de Cristo que nos vino a ver”, cantaron las 1.300.000 personas que acudieron a la misa de cierre, según estimó el vocero papal Greg Burke, en declaraciones a los periodistas que acompañaron al pontífice en la gira.   De frente a la multitud que lo despidió, con la movilización que no se sintió durante la etapa chilena del viaje, Francisco reconoció que en la región “el problema está en que son muchísimos los no ciudadanos, los ciudadanos a medias o los sobrantes urbanos que van a vivir a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna”.   Francisco cerró así el viaje apostólico que había iniciado el lunes pasado en Chile, donde recorrió Santiago, Temuco e Iquique en un clima de apatía por los escándalos de abusos sexuales previos a la entronización de Bergoglio como Papa que involucran a la Iglesia local.   Si bien el pontífice fue explícito dos veces en plantear su “dolor y vergüenza” por los abusos de sacerdotes, la opinión pública y grupos de víctimas rechazaron el gesto papal luego de que el obispo Juan Barros, acusado de presunto encubrimiento de pedofilia, asistiera a las tres misas que celebró Francisco.   Ayer, concelebró la misa el cardenal Sean O’Maley, uno de sus aliados en la lucha antipedofilia y que el sábado se había desmarcado levemente de la crítica del pontífice a quienes acusan “sin pruebas” a Barros.   En su viaje a Chile, Bergoglio sobrevoló Argentina por segunda vez como Papa y desde el aire envió un telegrama al presidente Mauricio Macri con “sus mejores deseos de corazón al pueblo” de su “patria”.   En Chile, el Santo Padre encabezó además un encuentro con pueblos de la Araucanía, entre ellos miles de mapuches, ante los que criticó la “violencia” en todas sus formas, incluida la de los “acuerdos que se firman con la mano y se borran con el codo”.   En ese marco, y en medio de una ola de ataques a iglesias en el sur chileno, Francisco los animó a “decirle no a la violencia”.   (TÉLAM)

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