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Jueves 25 de Mayo de 2017
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Turismo
U2 deleito a 180.000 personas
El 360º Tour estuvo en la Argentina con una sola misión: establecer una nueva marca en lo que a shows en vivo se refiere. Bono y los suyos ofrecerán tres shows en el Estadio Único de La Plata

Noticia
Los números son ampulosos y exagerados como todo lo que rodea a U2, al fin y al cabo una de las pocas marcas dentro del universo del espectáculo con capacidad de innovar en lo que a entretenimiento en vivo se refiere. Fueron 180.000 personas que disfrutaron del show en el estadio único de La Plata.

Más de un millar de operarios trabajando  en el Estadio Único de La Plata para montar La Garra, como se ha bautizado al escenario-nave que contendrá a los irlandeses este miércoles, con sus 180 toneladas de peso y sus casi 30 metros de altura; 400 metros de pantalla cilíndrica que, desplegada, puede llegar a más de mil metros de leds ; mil agentes de seguridad, entre privados y de la Policía, asignados a la organización de tres noches que implicarán una marca difícil de superar en términos de grandilocuencia en vivo exhibida en Argentina. Quedan pocos nombres capaces de semejante muestra de magnificencia audiovisual en el showbizz global: Madonna, AC/DC, quizá los Stones y no muchos más.

“Pienso este 360º Tour como en algo con la misma dimensión de una gigantesca película de acción, sólo que cambiando todos los días de locación y ciudad. Es impresionante”, se escucha decir a Bono en los bonus del DVD U2 360º at the Bowl.   La película tuvo  su episodio argentino multiplicado por tres, sobre un libreto que tiene un solo desenlace posible: la comunión con el público sin importar el monto ni el alarde técnico necesario. “Es algo que veníamos pensando desde la década de 1980, cuando empezamos a hacer recitales en los estadios, y nos preocupó mantener la cercanía con la gente”, explica con cara de documental el cantante que posee el termómetro de la "corrección política" hecha música y los anteojos más cool del planeta, aunque ambas cuestiones suenen al borde de la antinomia irreconciliable. Mezcla de predicador evangelista, orador político y embajador plenipotenciario del Occidente bienpensante, Bono es una de las razones por las que U2 excede el rótulo de banda de rock. Pero no la única.

Con 35 años de existencia y 190 millones de discos vendidos, está claro que la tercera visita de U2 (las otras dos ocurrieron en 1998 y en 2006 en River) no deparará sorpresas en terreno musical: la lista con los bises incluidos es un paseo a través de 25 piezas emblemáticas, y si en Chile hubo homenaje a Violeta Parra y Victor Jara, en la Argentina, el homenajeo a Cerati, Mercedes Sosa y Leon Gieco.

Lo central estará en otra parte, nada casualmente porque la agrupación que nació en el under más marginal del under (“Los irlandeses son los negros de Europa, los dublineses son los negros de Irlanda y los dublineses del norte son los negros de Dublín”, grafica uno de los personajes de The commitments , la película de Alan Parker sobre una banda irlandesa de soul ), entendió que en tiempos de sobreabundancia de información, de música o de estímulos, la única forma de sobresalir es ofreciendo una experiencia visual extrema.

Se agotó todo
Unas 243 casas de familia se inscribieron en un registro municipal con el fin de poder dar hospedaje a los miles de turistas que llegaron a La Plata por los shows de U2. Luego de que las 2.000 plazas de hoteles se agotaran, el municipio lanzó un registro para que las familias platenses reciban en sus viviendas a los turistas.

Los tres shows comenzaron pasadas las 20.30hs, y Muse fue la banda soporte. Las entradas iban de $ 310 para el campo, hasta $ 1.300, sin tener en cuanta las reeventas.

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