Apenas 48 horas después del grave incidente de este domingo, cuando dos trenes de alta velocidad colisionaron tras el descarrilamiento de uno de ellos, este martes se reportaron dos nuevos accidentes ferroviarios en España. El primero tuvo lugar en Gelida, municipio de la provincia de Barcelona, donde se registraron al menos 20 heridos, incluido el conductor, aunque ninguna víctima fatal. El segundo hecho fue en Maçanet Massanes y Tordera, en la provincia de Girona, y no hay ningún herido.
El tren de la línea R4, que circulaba entre Gélida y Sant Sadurní d’Anoia, descarriló tras la caída de un muro de contención sobre las vías a partir de una jornada de fuertes lluvias en Cataluña.
Hay once ambulancias y quince dotaciones de bomberos de la Generalitat de Cataluña en el lugar de los hechos.
El segundo incidente de este martes interrumpió la circulación de Rodalies entre las estaciones de Maçanet Massanes y Tordera. El descarrilamiento sucedió por la presencia de piedras en las vías. Según informó el diario La vanguardia, el tren descarriló entre Blanes y Maçanet impactando con una roca, por lo que perdió un eje.
Ya son 39 los fallecidos
El grave accidente ferroviario ocurrido la tarde del domingo en la localidad de Adamuz, en la provincia meridional española de Córdoba, dejó 39 personas fallecidas hasta el momento, entre ellas el maquinista de uno de los trenes implicados, así como 152 heridos, de los cuales 73 permanecen hospitalizados, incluidos 24 en estado grave, según el último balance facilitado por las autoridades.
España se encuentra conmocionada tras el grave accidente ferroviario, un siniestro, que involucró a unidades de las operadoras Iryo y Renfe, convirtiéndose en uno de los episodios más oscuros para la infraestructura de alta velocidad en el país.
De acuerdo con el expediente abierto por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), las primeras pesquisas técnicas sugieren una concatenación de eventos críticos. La investigación apunta a que los dos últimos coches de una formación de la empresa Iryo descarrilaron al ingresar a la estación de Adamuz.
Este desprendimiento provocó que los vagones invadieran la vía paralela en el preciso instante en que un tren Alvia de Renfe circulaba en sentido contrario, resultando en una colisión de alto impacto.
Respecto a la velocidad del convoy, el Presidente de Renfe (cuyo organismo supervisa la operación del Alvia) enfatizó que el tramo está limitado a 150 kilómetros por hora y aseguró que, según los registros preliminares, no se detectó un exceso de velocidad, desplazando el foco de la investigación hacia un posible fallo en el material rodante o en la propia infraestructura.





















