Un homenaje a De la Sota reunió a Massa, Schiaretti, Llaryora, Brito y Bianco

A ocho años de su fallecimiento, la figura de José Manuel de la Sota volvió a funcionar como un puente de convergencia para la política argentina. En un concurrido encuentro celebrado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y organizado por su hija, la periodista Candelaria de la Sota, referentes de peso del oficialismo cordobés y de la escena nacional se dieron cita para rendir homenaje al exmandatario.

La convocatoria destacó por su volumen político. La cúpula del Centro Cívico estuvo representada por el gobernador Martín Llaryora y el exmandatario Juan Schiaretti, reafirmando el legado del dirigente en la construcción del modelo cordobés. Junto a ellos sobresalió la presencia del exministro de Economía, Sergio Massa —socio de De la Sota en la fundación del espacio UNA—, y del exministro de la Corte Suprema, Juan Carlos Maqueda.

Sin embargo, el dato político que resonó en los pasillos fue la marcada ausencia de la diputada nacional Natalia de la Sota. Distanciada del esquema del «cordobesismo» que conducen Llaryora y Schiaretti, la otra hija del exgobernador no formó parte del encuentro, visibilizando las diferencias de posicionamiento en el tablero actual.

A pesar de las ausencias, el tributo sirvió para reivindicar la vigencia del pensamiento del tres veces gobernador, signado por la búsqueda de consensos, la gestión y la permanente voluntad de tender puentes interprovinciales.

El operativo clamor por el diálogo tuvo una ausencia que hizo ruido y acaparó los murmullos en los pasillos del hotel. La diputada nacional Natalia de la Sota, hija menor del dirigente homenajeado, pegó el faltazo a la cita porteña. Aunque desde su círculo íntimo dejaron trascender que una actividad programada con antelación en Río Cuarto le impidió viajar, en el ecosistema peronista nadie compró la excusa de la agenda.

El secreto a voces que circuló entre los presentes apuntó directo a la frialdad que mantiene la legisladora con la actual mesa chica de su provincia. Según las malas lenguas de la política, la diputada prefirió evitar la profunda incomodidad de cruzarse cara a cara con Schiaretti y Llaryora, con quienes viene masticando fuertes diferencias estratégicas e ideológicas desde hace tiempo.

Ese quiebre no es nuevo ni simbólico. La ruptura quedó blanqueada en las urnas durante los últimos comicios legislativos, cuando Natalia de la Sota decidió jugar sus fichas y revalidar su banca en el Congreso por fuera de la estructura electoral que comandaba el ex mandatario provincial. Una herida abierta que, al menos por ahora, ni siquiera la memoria de su padre logró cicatrizar.

A pesar de la supuesta tregua y del impacto visual que generó la cumbre en el Hotel Savoy, el verdadero termómetro de las internas peronistas terminó de estallar horas más tarde en el ecosistema digital. Mientras en el salón todos comentaban con asombro la inusual postal de unidad que había logrado juntar a referentes de distintos espacios bajo un mismo techo, el ex gobernador cordobés se encargó personalmente de dinamitar cualquier lectura de reconciliacióna través de un mensaje en su cuenta oficial de X.

En su publicación, Schiaretti eligió cuidadosamente qué mostrar y qué borrar del mapa político. Acompañado de imágenes donde se lo ve sonriente junto a Candelaria de la Sota, el dirigente cordobés escribió: “En el mes en que recordamos a mi amigo y compañero de ruta José Manuel de la Sota, compartí este martes un emotivo encuentro junto a su hija @delaSotaCande para honrar su figura y su legado político”. Del líder del Frente Renovador, de las fotos compartidas con el massismo y de las señales de apertura hacia otros sectores del PJ nacional, ni una sola mención, dejando en evidencia que las viejas rencillas personales y tácticas siguen intactas pese a los homenajes compartidos.

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