Cristina Fernández de Kirchner fue la única oradora del acto por el Día de la Militancia que se realizó esta tarde en el estadio Diego Maradona de La Plata, donde una multitud celebró el 50 aniversario del regreso de Juan Perón a la Argentina, en 1972, tras 17 años de exilio.

“Las elecciones se pueden ganar pero los condicionamientos son tan graves, tan profundos, que nos han dejado, que va a requerir que la mayor parte de los argentinos tiremos todos juntos para el mismo lado. Si no es así, nuestro país será difícil para cualquiera”

Ante un estadio colmado, en el que se estrenó el lema “La Fuerza de la Esperanza” y que coreó con insistencia un “Cristina Presidenta”, Fernández de Kirchner respondió: “Como decía el General, todo en su medida y armoniosamente”.

“Acá lo único nuevo que hay somos nosotros. Los que cambiamos la Argentina después de 2001 somos nosotros”, expresó en un tramo de su mensaje, en el que recordó que durante los gobiernos kirchneristas los trabajadores alcanzaron “el 50% de participación en el PBI” y el país tenía “los salarios más altos en dólares de Latinoamérica”.

Recordó que entre 2003 y 2015 la Argentina “lanzaba satélites al aire, teníamos el mejor salario en dólares de Latinoamérica y millones de viejos y viejas pudieron jubilarse”.

“La gente tiene que decidir si quiere volver a ser esa Argentina”, expresó y exhortó a sellar un nuevo “acuerdo democrático”, que también elimine la violencia como “instrumento político”.

Cristina remarcó que el atentado que sufrió el 1 de septiembre “quebró el pacto democrático” alcanzado en el país tras las dictaduras militares y tuvo como objetivo “suprimir al peronismo”.

“Es obligación de todas las fuerzas políticas en Argentina volver a reconstruir ese acuerdo separando a los violentos”, planteó y pidió terminar con “debates berretas de mano dura y garantismo” y cuestionó la gestión del Ministerio de Seguridad durante la gestión de Cambiemos.

En ese contexto, definió a la inseguridad como una “deuda” de la democracia y postuló avanzar en acuerdos que permitan delinear políticas de seguridad que eviten la “autonomización” de las fuerzas y garanticen su control civil.

“Convirtamos el 17 de noviembre en el día del militante por la Argentina, que necesita militantes de su pueblo, de sus trabajadores, de sus científicos, de sus intelectuales”

“Las fuerzas son una parte de la solución, pero también son una parte del problema si no se subordinan al poder civil”, declaró y se preguntó por qué no desplegar gendarmes en el conurbano bonaerense para poner la mirada en “esos lugares que están sufriendo” la inseguridad, en vez de mantener a los efectivos en la Patagonia, donde “no sabemos qué están haciendo”.

Con todo, marcó como prioridad el “orden de una sociedad con padres y madres que trabajan y con chicos que van a estudiar y vuelven a comer a sus casas, no en las escuelas o en los merenderos”.

Para eso, dijo, es necesario una dirigencia “comprometida” con “encarar y resolver” los problemas del mundo y de la Argentina en la pospandemia.

“Una cosa es equivocarse con un proyecto político y otra cosa es equivocarse con el dolor del pueblo”, subrayó.

La vicepresidenta que en el país hay jueces “sentados de por vida como una rémora monárquica en una sociedad democrática que deciden sobre la libertad y el patrimonio” de la gente y son “dispositivos de control de la voluntad popular”, y advirtió que “donde no hay jueces puestos a dedo, presionables y eternos” el sistema “funciona”.

En ese contexto, sostuvo además que “no es bueno para la democracia y el pueblo” que sean los magistrados los que “deciden sobre las políticas económicas del país”.

“Hoy esta inflación que tenemos de 6,3%, cuando uno mira el desagregado uno ve que las telecomunicaciones miden 12 puntos, el doble, porque hay jueces que dijeron que el decreto que se firmó para que sea un servicio público y por lo tanto con precios regulados, no se debe aplicar”, reseñó.

“Donde no hay jueces puestos a dedo, presionables y eternos en sus cargos, el sistema funciona”, sostuvo y aseveró: “No es bueno para la democracia, para el pueblo, que sean jueces los que decidan sobre las políticas económicas de un país”.

La presidenta del Senado alertó que “no crean que esto no obedece y no influye en la vida cotidiana de todos los argentinos, y ni qué hablar en todo lo que es violencia o lo que vemos de mujeres que van 20 veces a la justicia y después aparecen muertas y nadie se hace cargo de nada”.

“Nadie se hace cargo de nada, total están ahí sentados de por vida como una rémora monárquica en una sociedad democrática”, denunció.

Y seguidamente interpeló: “¿Cómo puede haber gente que decide sobre la libertad y el patrimonio de los argentinos y sus cargos sean eternos? ¿Qué tiene esto de democrático y contemporáneo? Nada”.

“Son rémoras y dispositivos de control de la voluntad popular”, clamó.

La vicepresidenta señaló que las elecciones de 2023 “se pueden ganar” pero que será necesario que los argentinos “tiren para el mismo lado” ante los condicionamientos “brutales” que dejó el Gobierno de Mauricio Macri.

Ironizó sobre “una fuerza política no tan novedosa que dice que los 90 fueron lo mejor de la historia y que dice que son lo nuevo”.

“Acá lo único nuevo somos nosotros que cambiamos la Argentina después de la crisis del 2001”, insistió.

Consideró necesario y llamó a la dirigencia del Frente de Todos a “explicar” a la sociedad los “graves condicionamientos” que tiene la Argentina luego de la deuda adoptada por Mauricio Macri con el FMI.

“Cuando la sociedad sabe, se empodera, y no hay mejor ayuda para un gobierno nacional y popular que la sociedad sepa hacia dónde vamos y por qué hacemos las cosas que hacemos”, opinó.

“Las elecciones se pueden ganar pero los condicionamientos son tan graves, tan profundos, que nos han dejado, que va a requerir que la mayor parte de los argentinos tiremos todos juntos para el mismo lado. Si no es así, nuestro país será difícil para cualquiera”, concluyó la exmandataria.

Ante la mirada atenta de unas 60.000 personas que esperaron su palabra desde las gradas y el campo del estadio, Cristina ocupó el centro del escenario en lo que fue su segunda aparición pública desde el intento de asesinato que sufrió el 1 de septiembre pasado y luego de su participación en el plenario de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), a principios de este mes, en el polideportivo municipal de Pilar.

Organizaciones políticas y sindicales enroladas en el Frente de Todos (FdT), funcionarios, legisladores, dirigentes y militantes fueron parte de la celebración peronista, que tuvo música en vivo y baile entre los asistentes, en las horas previas a la aparición de la vicepresidenta.

Dirigentes del Frente de Todos coincidieron en destacar la consigna “la fuerza de la esperanza” tras participar del acto que encabezó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el estadio Diego Armando Maradona de La Plata en el Día de la Militancia, que reunió a gobernadores, ministros nacionales, provinciales, referentes sociales y sindicales, legisladores y militantes de todo el país.

Las inmediaciones del estadio se tiñeron durante toda la tarde de color, canciones y algarabía; una antesala de una fiesta militante que culminó cuando comenzaba el atardecer con los acordes del Himno Nacional Argentino, que le dieron la bienvenida a la única oradora de la jornada, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Hasta su arribo, el escenario había sido ocupado por Natu Mader y Pedro Rosemblat, encargados de la conducción y de arengar a la militancia que colmó el estadio de banderas, bombos y cánticos.

Además, fueron los encargados de presentar a los distintos artistas que entretuvieron la tarde como La Mancha de Rolando, que cerró el segmento musical antes del arribo de la presidenta del Senado.

En la primera fila de sillas de los dirigentes estuvieron el gobernador bonaerense Axel Kicillof y varios de los miembros de su gabinete como Andrés Larroque, Leonardo Nardini, Cristina Álvarez Rodríguez, Cristian Girard, Walter Correa y Martín Insaurralde; los ministros del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro; de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; y de Defensa, Jorge Taiana; el senador nacional Oscar Parrilli; el dirigente Carlos Kunkel; el excanciller Felipe Solá; y el exministro de Agricultura, Julián Domínguez.

“Preparémonos para recibir con la ovación que se merece a Cristina, para abrazarla en la ciudad de La Plata, para poder festejar el Día de la Militancia en este hermoso estadio Diego Armando Maradona”, gritaron desde el escenario antes de invitar a los presentes a entonar el Himno “como lo hacemos en la cancha, en los partidos de fútbol”.

Los acordes empezaron a desaparecer cuando desde las tribunas comenzó a escucharse y repetirse “Cristina presidenta”.

En la grada opuesta al escenario se había ubicado la organización La Cámpora, quienes minutos antes de que la vicepresidenta comenzara con su discurso se desplegó una amplia bandera que indicaba “era tan diferente cuando estabas tú”.

Entre los miles de militantes que llegaron a La Plata también dijeron presente dirigentes del Movimiento Evita como Gildo Oronato; la intendenta de Moreno, Mariel Fernández; y el diputado nacional Leonardo Grosso, quienes posteriormente expresaron en sus redes sociales el “acompañamiento a la compañera CFK”, y fueron parte de un movimiento que con este gesto se acerca al sector liderado por Emilio Pérsico y Fernando Navarro a La Campora.

Cerca suyo se encontraban la senadora Juliana Di Tullio; el titular de AFIP, Carlos Castagneto; la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; la madre de Plaza de Mayo, Taty Almeida; los legisladores Sergio Palazzo, Leandro Santoro, Carlos Heller, Mariano Recalde, Leopoldo Moreau, Eduardo Valdés, José Luis Gioja.

En tanto, en las tribunas se pudo ver al diputado nacional y titular del PJ bonaerense, Maximo Kirchner y a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, quienes arengaron a la militancia fervientemente.hasta los huevos”.