Luego de 120 días de un conflicto que incluyó bloqueos a plantas, piquetes y una caída de producción de más del 50%, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) inició un paro general de actividades por tiempo indefinido. Además, atrincheró a sus principales dirigentes en la Secretaría de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo de la Nación para impedir que se homologue una paritaria unilateral.

Según el secretario del gremio, Alejandro Crespo, el Gobierno decidió dar por cerrada la paritaria 2021-2022, vencida el 30 de junio y cuya revisión es el eje del conflicto, y ordenó iniciar la negociación del convenio salarial 2022-2023, con una pauta del 38%. El sector del neumático (Pirelli, Bridgestone y Fate) argumenta que la paritaria de este año era del 66% y con el ajuste iban a superar el 100% en marzo, más revisión.

El gremio que es conducido por la izquierda viene con un reclamo de aumento del 200% de las horas extras que las empresas no quieren pagar y por eso el conflicto lleva meses, desde el último bono en marzo.

«El 21 de septiembre, a las 13 horas, está el Sutna en paritarias y las patronales han pretendido, junto con el Ministerio, dar por cerrada la paritaria salarial 2021-2022, proponiendo para la próxima paritaria, para el período 2022-2023, una paritaria de 38 puntos, con una proyección de más de 100% en lo que es ese periodo y ante una situación de dejar de lado todos los reclamos de los trabajadores para la paritaria 2021-2022 e insultando con esta propuesta, totalmente alejada de cualquier gravedad», bramó Crespo ayer.

«Estamos llamando a un paro total de actividades de forma inmediata en todas las fábricas hasta nuevo aviso, convocando a que se acerquen todos los trabajadores del neumático y todas las organizaciones solidarias que se quieran acercar para repudiar este hecho», agregó.

En esa misma situación está la fábrica Pirelli, en Merlo. Su secretario ejecutivo, Juan Anchaba, aseguró esta mañana que iban a mantener la medida. «El Gobierno no tuvo ninguna intervención en la paritaria y ayer también estuvo el Ministerio de la Producción que ha tomado posición a favor de las patronales», dijo.

La tensa puja se detonó el 17 de mayo. Ese día, venció la conciliación obligatoria que había dictado Trabajo en el marco de la revisión de la paritaria cerrada hace un año.

El acuerdo original, que rigió de julio de 2021 a junio último, estableció un aumento del 50%. Las empresas ofertaron una mejora de 16 puntos -es decir, un ajuste total del 66%- en el salario de convenio y el pago de un bono, con topes y sujeto a condiciones como el presentismo, para quienes trabajan en fines de semana.

El Sutna rechazó ambas propuestas. Consideró insuficiente la suba de 66% frente la inflación acumulada en esos 12 meses y exige el pago al 200% -es decir, el triple- de las horas trabajadas en sábados y domingos. Su intransigencia en este último punto es tal que lo convirtió, literalmente, en bandera de su reclamo. Justifica el pedido en que las empresas atraviesan un momento de «ganancias extraordinarias» (sic).

El Sutna vincula el aumento de los precios de las cubiertas en el mercado doméstico durante el último año -80% en promedio, con más del 100% en algunas categorías- con el acceso de las fábricas al dólar oficial. El sector empresario lo explica por la especulación de los comercios minoristas (que venden al triple de su valor de fábricas las cubiertas) y ahora, en el desabastecimiento que se hace sentir por el conflicto.

Las empresas explicaron que pagar las horas extras al 200%, además de algo inédito en los estándares industriales, significaría incrementar en 15% su estructura de costos permanentes. De haber aceptado el Sutna la oferta de aumento del 66%, agregaron, el sector habría acumulado desde junio de 2016 a mismo mes de este año una mejora de 17 puntos por encima de la inflación, cuando el benchmark internacional con Brasil, su mayor competidor en términos de inversiones, indica una caída de productividad del 25 por ciento.

Concederlo, advirtieron, le quitaría sustentabilidad al sector, lo que impactará en términos de futuras inversiones.

Bridgestone, por ejemplo, había sumado el año pasado un nuevo turno de producción a su planta de Llavallol, que incrementó 30% su dotación. Parte de un plan de inversiones de $ 2800 millones lanzado en 2017 -u$s 175 millones en ese momento-, apuntó a crecer en exportaciones y fortalecer provisión directa a terminales.