La cooperativa láctea SanCor, con sede en Sunchales y concursada desde febrero de 2025, decidió pedir ayer su propia quiebra en la Justicia. La presentación, formulada ante el magistrado Marcelo Gelcich, que lleva su caso en Rafaela, se formuló sobre la tarde, dijeron fuentes al tanto, con lo cual aún no se hizo visible en el expediente de la causa. La empresa aún no brindó una comunicación pública ni respondió consultas de este medio.
La empresa justificó que decidió avanzar hacia la quiebra porque el concurso preventivo dejó de ser una herramienta viable para salir de la crisis. Consideró que no logró recomponer su operación ni generar ingresos suficientes, enfrentó fuertes limitaciones para acceder al crédito y falta de capital de trabajo, mantuvo una estructura de costos difícil de sostener y acumuló más deudas, incluidas obligaciones salariales, fiscales y comerciales. A eso se sumó la presión de acreedores y la imposibilidad de presentar una propuesta de pago cumplible.
Como había informado este medio, según la Justicia, que verificó las deudas de 1519 acreedores sobre un total de 2702 denunciados, la cooperativa láctea enfrenta una deuda en torno a los US$120 millones (US$90 millones y superior a $40.000 millones).
Desde 2017, la firma vino en un proceso donde, lejos de enderezar su situación, terminó perdiendo participación en el mercado. Pasó de procesar unos 4 millones de litros diarios de leche a menos de 500.000 en su disminución productiva. Se desprendió de marcas emblemáticas de postres y yogures y redujo en media docena sus establecimientos de elaboración. Hace dos años, un conflicto de ocho meses con trabajadores enrolados en la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) profundizó la crisis. La láctea tiene unos 850 empleados.
La situación de SanCor no estuvo al margen de las ambiciones políticas. En 2006, cuando tenía cerrada una asociación con Adecoagro, Néstor Kirchner intervino para frenar la operación argumentando que detrás de ese grupo, en ese momento, estaba el magnate George Soros. A cambio de desistir del negocio Kirchner consiguió que la Venezuela de Hugo Chávez le otorgara a la cooperativa un crédito por US$80 millones que la firma pagó con exportaciones de leche en polvo. Hace unos años, SanCor le vendió plantas y marcas como Las Tres Niñas a Adecoagro, hoy controlado por el gigante cripto Tether.
En diciembre pasado, Gelcich, como se mencionó a cargo del concurso de la firma, se hizo eco de objeciones de la Sindicatura sobre cómo se venía desempeñando la administración y designó a la contadora Lucila Inés Prono como coadministradora con amplias facultades.
“Luego de los informes elevados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el Juzgado, coincidentes todos en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra”, señaló anoche en una comunicación Atilra, firmada por Héctor Ponce, secretario general del sindicato, apenas comenzó a circular la novedad sobre la láctea.
Como se dijo, hasta el momento, en la web del concurso de SanCor no se subió la presentación referida al pedido de la empresa, ya que se canalizó a última hora, pero fuentes consultadas lo consideraron inminente. Trascendió, además, una convocatoria a asamblea a los tamberos para que se ratifique lo actuado.
“En términos de los hechos probados en la causa, el pedido no agrega ni quita nada, resultando a esta altura un gesto irrelevante que pone fin a una tozuda postura que negaba la realidad, pretendiendo construir un falso relato enfermizo a través de voceros funcionales perfectamente identificados, ahora totalmente descolocados ante los categóricos informes coincidentes de los cuerpos orgánicos actuantes en la causa y el reconocimiento de la propia concursada”, apuntó Atilra.
El gremio lechero, vale recordar, había solicitado en su momento la quiebra con continuidad de explotación. En tanto, en 2021/2022 había existido una propuesta de un grupo de empresarios para intentar un salvataje de la cooperativa que nunca se puso en marcha.
Según lo señalado por el secretario general de Atilra, hoy la firma “se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores a quienes les deben ocho meses de sueldos más aguinaldos, con la asistencia material de Atilra desde el fondo solidario y la continuidad de las prestaciones de servicios de salud a los trabajadores y sus familias de parte de OSPIL, a pesar de que la empresa no le realiza los aportes”.
Para el sindicato, si la Justicia dicta la quiebra esto “no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa donde la marca SanCor, despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su extinción, debe volver a florecer con el impulso de la nobleza y calidad de los productos que las y los trabajadores afiliados a Atilra elaboran”.





















